El proceso del cambio en las y los niños implantados.

Fredy Salazar Partnerships Development Specialist
Tiempo de lectura 5 minutos
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Leyenda: Alma Contreras, de 34 años, y Alysson, implantada a los 9 años.

Alma fue asesora de créditos en un banco en Guatemala por 12 años, sin embargo, a partir del diagnóstico de hipoacusia bilateral profunda de su hija, Alysson, su vida cambió. A partir de que ella logró que su hija fuera implantada vio la necesidad de acompañar de cerca la educación de su hija a través de las terapias auditivo-verbales.

En el año 2011, cuando Alysson tenía un año y medio le hicieron exámenes que la diagnosticaron con sordera profunda, y en ese entonces, en el Seguro Social no existía el servicio de implantes, Alma encontró que en ese año la opción más cercana para implantar a su hija quedaba en España, Barcelona.

De todas formas Alma decidió que su hija empezará a estudiar en la escuela de pro ciegos y sordos, y así fue como Alysson comenzó con las terapias de lenguaje, “No porque no teníamos el implante íbamos a dejar de trabajar” expresó Alma, quién adicionalmente a las clases en la escuela, llevaba a su hija a terapias de lenguaje. “La verdad es que mi hija trabajó conmigo, íbamos a ver un cliente, íbamos a la terapia y seguíamos en la casa, hablándole porque siempre se buscó que ella hablara”, agregó Alma.

Esa fue la dinámica de Alma y Alysson hasta los nueve años, cuando logró ser implantada en el Seguro Social. Para ese entonces, el Instituto ya contaba con un Comité Multidisciplinario de Implantes Cocleares, lo que le permitió ser implantada bajo el cuidado médico adecuado asegurando un pronóstico positivo de la cirugía, además con una de las mejores tecnologías que hay en el mercado.

Pero para Alma fue un proceso difícil, porque como Alysson ya hablaba, se imaginaba que con el implante iba a ser fácil. Sin embargo, no fue así, para un niño sordo hablar es diferente, porque ellos aprenden a hablar a través de vibraciones.

Para Alma la escuela y terapia de Alysson le exigían tiempo que no tenía y renunció de su trabajo para apoyar en el desarrollo del habla de su hija. Una de sus preocupaciones es que considera que las mayores barreras se encuentran en el entorno y hay mucho camino por recorrer para hablar de inclusión de las personas con hipoacusia. Las barreras, según ella, se encuentran en todos lados. “A mi hija la implantaron en mayo y regresó a la escuela en junio, el problema era que el implante es: hablo porque escucho, no porque leo labios; porque esa es la diferencia y ese fue el proceso del cambio. Ella estaba acostumbrada a verle la cara, la boca, gestos, mientras con el implante tuvimos que aprender que: hablo porque escucho”, narró la madre.


Esto impulsó a Alma a estudiar y formarse en el tema, porque desde que implantaron a su hija el doctor recomendó la terapia auditiva verbal, que es totalmente diferente, y era aún más diferente a lo que ella trabajaba con Alysson. “Recuerdo la primera terapia que me dio Mirna en línea, todos los lineamientos que ella me decía yo los había hecho al revés”, dijo Alma, quien así fue como aprendió que cada detalle del entorno de su hija cuenta y es clave para que pueda aprovechar al máximo de su implante, desde el tipo de ropa y el tono de voz adecuado, hasta la ubicación de donde se escucha: Es “decir y luego mostrar”. “Siempre nos poníamos metas, hoy tenemos que aprender tal fonema. Para decir la R la tuvimos que sacar con gárgaras”, precisó Alma.

Ahora que Alysson está implantada aún afronta barreras, pues su voz es muy nasal, y su oralidad es diferente. El cambio hacia un colegio fue intenso para ella ya que su mundo eran las personas con discapacidad auditiva. Sin embargo, gracias a las terapias, Alysson va adquiriendo más oportunidades para su desarrollo y su futuro.

En el marco del Convenio UNOPS-IGSS de Implantes Cocleares se logró la implantación de 40 equipos, lo cual ha beneficiado a 20 niñas y 20 niños. Al 31 de julio de 2021 se han realizado 2,150 terapias y 134 calibraciones como parte del acompañamiento a las familias. Gracias a estas acciones, 40 menores, así como sus familias, tendrán mayores oportunidades y un mejoramiento en la calidad de vida.